Hay un refrán que dice: “Tal padre, tal hijo”. Podemos pasarlo a la situación eclesiástica y decir: “Tal pastor, tal iglesia”. Normalmente, una iglesia es lo que el pastor es. Si el pastor tiene a Dios en serio, la iglesia tendrá a Dios en serio. Si el pastor esta consagrado, la iglesia estará consagrada. Si el pastor lleva una vida de santidad, la iglesia llevara una vida de santidad también. Si el pastor tiene visión misionera, la iglesia tendrá visión misionera.
Uno de los fallos es que el pastor no esta preparado. Nuestros seminarios están entregando pastores sin visión misionera. En la mayoría de los seminarios, misiones es una materia entre otras, dada en apenas un semestre, con el objetivo de cumplir con el currículo. ¡Qué pecado! ¡Que vergüenza! Necesitamos un cambio radical en el estudio teológico. Si las misiones son la razón de la iglesia, debería haber por lo menos un departamento de misiones en cada seminario, como materia prioritaria, básica y obligatoria en toda enseñanza. Los pastores deberían salir de los seminarios conscientes de su papel y de la razón por la cual existe la iglesia.
Oremos para que Dios haga un cambio radical en nuestras vidas, seminarios e iglesias
Reposo en medio del ruido de la tempestad. Aún navegamos con El por el lago, y al alejarnos de la tierra y encontrarnos en medio de sus aguas bajo cielos oscuros, de repente nos sorprende una gran tormenta, la tierra y el infierno se han unido en contra de nosotros y cada ola amenaza con destruirnos. Entonces El despierta de Su sueño y reprende a los vientos y a las olas. Su mano bendice y derrama reposo sobre la ira de los elementos enfurecidos. Su voz es oída por encima del chillido de los vientos en el conflicto de las olas, "Paz, guardad silencio"