quinta-feira, 8 de novembro de 2012

¿Me ama Dios?

"Den, y les será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en sus regazos. Porque con la medida con que midan, se les volverá a medir." (Lucas 6:38) 


¿Me ama Dios? La respuesta está en la Biblia, la palabra de Dios:
“Con amor eterno te he amado.” —Jeremías 31:3 
Dios te ama, y te ama con un amor que ni siquiera te imaginas, porque no hay ningún amor comparable con el amor divino. Dios te ama. Él quiere perdonarte. Él quiere tener comunión contigo.
“Dios es amor.” — 1 Juan 4:16
No importa cuán lejos hayas tratado de alejarte de Dios. Él te ama. Sus ojos están sobre ti. Él te ve. Dios te ama, y la Biblia dice que Dios envió a su Hijo del cielo a esta tierra por ti. Jesucristo vino a esta tierra para cargar tus pecados sobre una cruz.  Dios tiene un plan para tu vida.
“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” — Jeremías 29:11
Dios nos creó en su imagen, y tu eres importante para Dios.
“Aun los cabellos de su cabeza están contados.” — Lucas 12:7
¿Quién es Jesús, y qué significa para mí su vida, su muerte y su resurrección?
“Yo soy el camino, la verdad y la vida,” le contestó Jesús. “Nadie llega al Padre sino por mí.” — Juan 14:6
¿Quién es Jesús, y qué significa para mí su vida, su muerte y su resurrección?
“Yo soy el camino, la verdad y la vida,” le contestó Jesús. “Nadie llega al Padre sino por mí.” — Juan 14:6
¿Quién es Jesús, y qué significa para mí su vida, su muerte y su resurrección?
“Yo soy el camino, la verdad y la vida,” le contestó Jesús. “Nadie llega al Padre sino por mí.” — Juan 14:6


Muchos pasan por la vida insatisfechos, sin sentido, buscando, como un lienzo en blanco que espera que se pinte sobre él un cuadro de propósito. ¿Qué significa todo?
¿Puede Dios cambiar realmente mi vida?
No importa quién eres o cómo has vivido tu vida hasta ahora, Dios te recibirá en su familia. Él te cambiará y te hará una persona completa. Confía en Él, como millones de personas lo han hecho, y experimenta su gracia personalmente.
“Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?” — Jeremías 32:27
“Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.” — Apocalipsis 3:20
“Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con poder….y serás una nueva persona.” — 1 Samuel 10:6
¿Qué debo hacer para ir al cielo?
Dios no está esperando a juzgarte. Dios no está esperando a condenarte. Él está esperando a recibirte con misericordia, con amor, con abrazos abiertos y para perdonar todos tus pecados. ¿Acudirás a Él? ¿Te alejarás de tu pecado y vivirás para Él?
“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.” — Romanos 10:9
“Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.” — Juan 1:12
Luego los sacó y les preguntó: “’Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?’  ‘Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos,’ le contestaron.” — Hechos 16:30-31
Dios sabe quién eres, te ama y quiere que lo conozcas a Él y lo ames.
¿Cómo se logra esto?
Primero, tienes que admitir que, como todos nosotros, eres un pecador. Ser pecadores significa que somos imperfectos y hacemos lo incorrecto; quedamos cortos de alcanzar su norma perfecta. También significa que estamos separados de Él y merecemos su juicio.
¡Pero Él nos ama! Dios envió a su propio Hijo, Jesucristo, para morir por nuestros pecados. Él murió por tus pecados. Fue castigado para que tu no tengas que ser castigado. No solo eso, sino que la muerte no lo derrotó a Él. Luego de tres días, Jesús resucitó de entre los muertos, ¡nuevamente vivo!
Confiar en el sacrificio de Jesús es la única forma de encontrar el perdón de Dios y de comenzar una relación con Él. Te animamos a tomar este paso de fe hoy. Para hacerlo, simplemente habla con Dios –esto se llama orar– y dile que crees en su Hijo. Sugerimos una oración como ésta:
“Señor Jesucristo,
Lo siento por las cosas que he hecho mal en mi vida. Te pido perdón y ahora me alejo de todo lo que sé que es malo. Gracias por morir en la cruz por mí para liberarme de mis pecados. Por favor entra en mi vida y lléname de tu Espíritu Santo, y quédate conmigo para siempre.
Gracias Señor Jesús, Amén.”






terça-feira, 23 de outubro de 2012

Manantiales en el desierto.





Pero, si Dios decide no actuar, ¿quién puede exigirle que lo haga? 
Si él decide que nadie lo vea, ¿quién puede ver su cara? 
Sin embargo, Dios vigila a todos los pueblos del mundo. TLA
Reposo en medio del ruido de la tempestad. Aún navegamos con El por el lago, y al alejarnos de la tierra y encontrarnos en medio de sus aguas bajo cielos oscuros, de repente nos sorprende una gran tormenta, la tierra y el infierno se han unido en contra de nosotros y cada ola amenaza con destruirnos. Entonces El despierta de Su sueño y reprende a los vientos y a las olas. Su mano bendice y derrama reposo sobre la ira de los elementos enfurecidos. Su voz es oída por encima del chillido de los vientos en el conflicto de las olas, "Paz, guardad silencio"
¿No puedes oírla? Inmediatamente hay una gran calma. "El da reposo" Reposo en medio de la pérdida del consuelo interior.
A veces El nos priva de éste porque abusamos de Él. Estamos inclinados a mirar a nuestro gozo, nuestro éxtasis, nuestros embelesamientos y nuestras visiones con una complacencia demasiado grande. 
Entonces el amor, por causa del mismo amor, lo retira. Pero por medio de Su gracia, El nos hace distinguir entre nuestra paz interior y El mismo. 
El se acerca y nos susurra la certeza de Su presencia. 
Y así llega a nosotros una paz infinita para guardar nuestra mente y nuestro corazón. "El da reposo"

"Oh, Hermano Mayor, cuyos pies pisaron nuestra senda de pérdidas hallamos nuestra ganancia infinita. De todos Tus consuelos sin número Te pido este solamente: en cada hora solaciones sin número Te pido solamente: en cada hora de tribulación, el oír Tu voz suave, sobrepujando todo el tumulto de mi alma perturbada. Todos los quehaceres no inquietarán mi alma cuando ella more en el ambiente puro de la fe. El dolor no me hará titubear si camino junto a Ti, con mi mano en la Tuya. Estaré en esta vida contento y tranquilo, sabiendo que vendrá el día cuando todo dolor y prueba cesará. ¿Quién podrá inquietarme, cuando Tu das reposo?
Jesús dijo: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso". 
Mateo 11:28